Descubren por qué los rebecos del Ripollès (Pirineo Oriental) son los únicos que resisten a la Enfermedad de la Frontera

2019-07-22T16:37:15+02:00julio 22, 2019|

Esta enfermedad afecta a todas las poblaciones de rebecos del Pirineo desde el año 2001, con episodios de mortalidad de hasta el 80%. Un estudio realizado en las instalaciones del nodo IRTA-CReSA revela que los rebecos del Ripollès (Pirineo Oriental, Cataluña) no sufren esta enfermedad porque tienen una segunda cepa atenuada del mismo virus que les da inmunidad para superarla y, además, les protege de la cepa más virulenta.

Equipo trabajando con un ejemplar de rebeco (Rupicapra p. pyrenaica). Autor IRTA-CReSA (CC BY-NC 2.0).

La Enfermedad de la Frontera es conocida en todo el mundo en animales de ganadería como las ovejas y las cabras, ya que provoca una enfermedad abortiva que reduce la producción de animales. El patógeno, del género Pestivirus, inofensivo para los humanos, se transmite vía placentaria de hembras a crías, pero también por contacto directo entre animales infectados. El rebeco (Rupicapra p. pyrenaica) es el primer animal que ha sufrido brotes de mortalidad muy elevada en ejemplares adultos infectados con el virus. Estudios anteriores han confirmado que este Pestivirus está presente en todas las poblaciones de rebecos del Pirineo, aunque en la Cerdanya, el Alt Urgell y en el Cadí es donde ha habido más mortalidad. De hecho, en 2005 se registró el episodio más grave en el que murieron el 86% de todos los ejemplares de rebecos de la Cerdanya y el Alt Urgell.

Sorprendentemente, las poblaciones de rebecos del Pirineo más Oriental, en concreto las de la Reserva Natural de Caza Freser-Setcases, siempre se han mantenido estables desde que se sabe que este Pestivirus está en el Pirineo. Según los expertos, después de un brote epidémico pueden pasar dos cosas. El virus puede seguir circulando entre la población provocando más mortalidad o también puede pasar que la población se recupere rápidamente porque se ha parado la transmisión y el virus ha dejado de circular. En los rebecos de la comarca del Ripollès nunca se ha producido ninguno de estos dos escenarios.

Un estudio realizado por investigadores del Centro de Investigación en Sanidad Animal (IRTA-CReSA) y del Servicio de Ecopatología de Fauna Salvaje (SEFaS) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), publicado en la revista Transboundary and emerging diseases, explica esta exclusividad. Los científicos han identificado dos cepas diferentes del mismo virus de la Enfermedad de la Frontera. “La cepa más virulenta es la que afecta a los rebecos del Pirineo Occidental (Andorra, la Vall d’Aran y la Cerdanya), donde la mortalidad de las poblaciones es muy elevada. La otra cepa, la menos virulenta, es la que actualmente circula entre las poblaciones de rebecos del Pirineo Oriental, en el Ripollès”, explica el Dr. Òscar Cabezón, investigador de la UAB adscrito en el IRTA-CReSA. Esta segunda cepa atenuada ha hecho que los rebecos de esta zona desarrollen anticuerpos que, a su vez, les protege de la cepa más agresiva del virus.

Este descubrimiento ha sido posible gracias a los experimentos llevados a cabo en las instalaciones de la Unidad de Biocontención del IRTA-CReSA, uno de los nodos de la ICTS RLASB.

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